En el proceso de construcción, los conductos de tejido de fibra se producen en la fábrica de manera estandarizada, eliminando la necesidad de un procesamiento secundario en el sitio. Esto da como resultado una velocidad de instalación rápida y bajos costos de mano de obra. Por el contrario, los conductos metálicos requieren corte, soldadura y fabricación de bridas in situ, lo que implica procedimientos complejos, un largo período de construcción y una gran cantidad de trabajadores.
En términos de consumo de energía operativa, los conductos de tela pueden proporcionar una distribución uniforme del aire, evitando el subenfriamiento o el sobrecalentamiento local, y el consumo de energía del ventilador es menor; Los conductos metálicos dependen de dispositivos terminales como difusores y salidas de aire para suministrar aire, con un flujo de aire concentrado, que es propenso a un subenfriamiento o sobrecalentamiento local y, por lo tanto, tiene un mayor consumo de energía.
En términos de mantenimiento y gestión, los conductos textiles se pueden desmontar en módulos y lavar directamente a máquina, lo que los hace especialmente adecuados para entornos de alta limpieza como los de las industrias alimentaria y farmacéutica. Por otro lado, el interior de los conductos metálicos es difícil de limpiar, propenso a acumular polvo y criar bacterias, y el coste de mantenimiento es elevado.

